La familia

La familia es una parte muy importante en la educación de los niños. En este entorno se enseña valores, respeto, empatía, la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal, etc. Es importante educar a nuestros hijos/as sabiendo que humillar, golpear o insultar a otra persona es un comportamiento que no puede tolerarse.

FAMILIA DE LA VÍCTIMA

Hay varias cosas que las familias de las víctimas pueden hacer para ayudar al niño.

  1. Observa a tu hijo/a. Cada niño es diferente y nadie mejor que los padres para saber cuándo su hijo/hija está angustiado/a, pero hay una serie de comportamientos que pueden darnos algunas indicaciones de que ocurre algo:
      • Cambios de humor y de comportamientos. Por ejemplo: no querer ir al colegio, falta de apetito, jaquecas o dolores de estómago constantes u otros síntomas psicológicos, como son angustia, ansiedad, estrés… Otros casos pueden ser que comience a perder cosas, venga con cosas rotas o parezca que tiene accidentes con frecuencia.
      • Inapetencia a la hora de realizar actividades de las que antes disfrutaba.

    Estos síntomas suelen ser comunes en niños y adolescentes, por lo que, en caso de que se observen, es importante hablarlo con él/ella. Es mejor no sacar conclusiones precipitadas y comprobar a qué se deben.

  1. Mejora la comunicación con él/ella. Pregúntale al niño con delicadeza si le ocurre algo. Es posible que en un primer momento no quiera hablar o incluso lo niegue, pero es importante hacer saber a los niños que su familia siempre va a estar de su lado.
  2. Crea un clima de confianza.

¿Qué pasos puedes seguir si ya sabemos que tu hijo/a está siendo víctima de bullying?

Es importante en ese caso que sigas estos pasos:

  1. Mantén la calma y ten una conversación con él/ella sin interrumpirle. Es importante que se desahogue, expresarle apoyo y demostrarle que el no es culpable de la situación en ningún caso. Todas las personas tenemos derecho a ser protegidas ante cualquier forma de violencia y a ser tratados con respeto.
  2. Habla con el/la profesor/a del niño/a, con la dirección del colegio y con el jefe de estudios para alertarles de lo que está ocurriendo. Pide su cooperación en la investigación y en la resolución de los hechos.
  3. No aconsejes a tu hijo que actúe con agresividad o intente vengarse. Eso haría que la situación fuera a peor. Lo mejor es enseñar a nuestro hijo a dar una respuesta asertiva.
  4. Refuerza su autoestima. Ayúdale a reconocer sus capacidades, habilidades y el gran esfuerzo que ha hecho al haber pedido ayuda. También puedes reforzar su autoestima apuntándole a alguna actividad extraescolar que le guste o se le de bien. Esto, además, le llevará a relacionarse con niños de otros entornos.
  5. Dependiendo del grado de ansiedad y de miedo que detectemos, debemos pensar en buscar algún tipo de apoyo psicológico para ayudarle a superar la situación de acoso escolar. El especialista os ayudará a vosotros y al niño a trabajar su autoestima, la asertividad y las relaciones sociales. No olvides que la ayuda que más necesita tu hijo en estos momentos es la de la familia.
  6. Mantén la calma y no dejes que tu hijo/hija vea tu preocupación ante el caso. Intenta tomar una decisión que sirva de ayuda y le saque de esa situación, pero trata de ser positivo/a. Lo mejor es intentar mantener una buena relación él/ella y que tenga la confianza para contarte cómo se siente y si continúa la agresión.
  7. Si después de haber hablado con el colegio, la situación de acoso continúa,
    es aconsejable que contactes con la Fiscalía de Menores.

Las víctimas de bullying pueden tener secuelas de ese acoso durante el resto de su vida. Lo niños acosados suelen experimentar:

  • Depresión y ansiedad.
  • Sentimiento de tristeza.
  • Cambios en los patrones alimentarios y de sueño.
  • Pérdida de interés en las actividades que solían disfrutar.
  • Problemas psicosomáticos.
  • Baja autoestima.
  • Actitudes pasivas.
  • Trastornos emocionales.
  • Pensamientos suicidas.
  • Aparición de trastornos fóbicos.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Insomnio.
  • Llanto inmotivado y frecuente.
  • Alteraciones de la conducta: intromisión, introversión, timidez, aislamiento social y soledad.
  • Problemas en las relaciones sociales y familiares.
  • Baja responsabilidad, actividad y eficacia.
  • Síndrome de estrés postraumático.

FAMILIA DE LOS AGRESORES

La familia de los niños que hacen bullying:

A ningún padre o madre le gusta pensar que su hijo/a está haciendo daño a otra persona, verbal o físicamente. Desde las familias de los agresores, también se pueden plantear acciones para evitar que el comportamiento continúe, como evitar comportarte familiar o socialmente de manera agresiva y controlar tu ira. Por ejemplo: habla de manera educada a familiares, dependientes/as, empleados, evita insultar a otros conductores cuando vayas en el coche y trata de evitar hacer comentarios negativos o burlas sobre otras personas. Eres el mejor ejemplo que tiene tu hijo/a y el/ella aprende a comportarse en determinadas situaciones por lo que ha visto en ti. No le enseñes que la agresividad y la violencia es el camino.

¿Cómo detectar que tu hijo/hija está haciendo bullying a otro/a niño/a?
Es importante entender que una persona que acosa no tiene por qué ser socialmente una persona problemática o agresiva. Observa si maneja otros conflictos de forma violenta y, sobre todo, cómo maneja su frustración.

¿Qué se debe hacer?
Lo primero de todo es mantener la calma.

Debes tener una conversación calmada con tu hijo/a y mostrarle que no toleramos bajo ningún concepto este tipo de conducta, que no vamos contra él, sino contra sus acciones. También podemos demostrarle nuestra confianza en ese cambio que creemos necesario y que consideramos que es una buena persona, pero que al empezar a comportarse de esa manera no ha actuado correctamente.

Debes enseñar a tu hijo/a a:

  • Utilizar la inteligencia emocional, sobre todo el manejo de la rabia, la ira, la envidia y, en general, las emociones negativas.
  • Controlar sus impulsos.
  • Resolver conflictos de manera pacífica, sin utilizar la violencia.
  • Manejar su frustración. Hacerle ver que no siempre tiene que salirse con la suya y que hay veces en las que va a perder, por lo que deberá aprender a negociar pacíficamente sus objetivos y aceptar aquellas cosas que no puedan conseguir.

En este caso lo mejor es que, como familia, trabajéis directamente con el profesorado para resolver el problema de una manera inmediata. Normalmente una mala conducta con respecto al bullying suele aumentar con el tiempo y puede descontrolarse. En cualquier caso, nunca se debe emplear la violencia para resolver un problema de violencia escolar.